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Si bien Argentina reporta desde hace años un promedio de 6.500 nuevas infecciones anuales de VIH, existe un aumento de casos en los varones adolescentes y jóvenes y en las personas mayores de 50 años, reveló el nuevo Boletín Epidemiológico presentado hoy por el Ministerio de Salud de la Nación, mientras que los especialistas insistieron en la necesidad de aumentar los testeos para llegar al 30% de quienes desconocen que viven con el virus.

Los datos de este último Boletín, presentado en vísperas de conmemorarse mañana el Día Mundial de Lucha Contra el SIDA, muestran “una epidemia bastante estable; sin embargo, si comparamos las estadísticas con años anteriores encontramos que mientras la tasa por mil habitantes de la población de varones entre 15 y 24 era en 2006/2007 de 27,4, en el período 2013/2014 se incrementó a 37; en tanto en la franja de 50-54 pasaron de 20,8 a 23”, explicó a Télam Carlos Zala, responsable de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual del Ministerio de Salud de la Nación.

Zala añadió que “a su vez, notamos que hay incremento en los nuevos diagnósticos en estos dos grupos (varones jóvenes y mayores de 50), incluso a medida que aumenta la edad. Esto puede indicar que son infecciones recientes o que son antiguas pero que recién se detectan. Lo cierto es que si uno mira la epidemia se ha repartido en todos los grupos etarios y va dejando de estar concentrada en los adultos jóvenes”.

En el mismo sentido, Isabel Cassetti, Directora Médica de la Fundación Helios e integrante del Consejo Asesor del Programa Nacional de Sida del Ministerio de Salud de Nación sostuvo a Télam que “tenemos dos poblaciones que nos preocupan hoy: los adolescentes y los mayores de 50 años, donde hay un incremento de los nuevos casos”.

El aumento de las personas mayores de 50 años con VIH es un fenómeno mundial: estadísticas oficiales de Australia, Reino Unido y Estados Unidos revelaron que esta población se duplicó entre 2001 y 2011.

“Las causas de este fenómeno son múltiples, por un lado las personas mayores ven al sida como una enfermedad de los jóvenes, tienen menos cultura del uso del preservativo, tienen relaciones sexuales cada vez hasta edad más avanzada (en parte gracias a las medicaciones), etc”, describió Cassetti.

En Argentina, más del 20% de las personas con VIH tiene más de 50 años; y casi la mitad de ellos llegaron en forma tardía al diagnóstico, es decir, en estadios avanzados de la enfermedad.

Si bien es superior en los mayores de 50, el diagnóstico tardío también está presente en las otras franjas etarias: según el último Boletín, representa el 27,15% de las 6.500 notificaciones anuales.

El informe estimó que en Argentina hay unas 120 mil personas viviendo con VIH, de las cuales el 30% lo desconoce, cifras que se mantuvieron estables desde el año pasado.

“Es indispensable llegar a este 30% y para eso debemos ofrecer el testeo a todo el mundo, tiene que ser parte de la rutina médica a cualquier persona de cualquier edad. Todavía tenemos cuatro personas que mueren por día a causa del Sida, en un país con acceso al tratamiento gratuito estos decesos son completamente evitables si llegamos a testear más personas”, sostuvo por su parte Pedro Cahn, responsable de infectología del Hospital Fernández y Presidente de la Fundación Huésped.

Y añadió: “A la vez, todavía queda mucho por hacer en cuanto a reducir el estigma y la discriminación porque por más que ofrezcamos testeos rápidos en cada esquina, si como sociedad seguimos discriminando a quienes tienen el virus, muchos van a tener temor de hacerse el test”.

Otro tema pendiente es la reducción de la transmisión vertical, es decir, la que se da de madre a hijo durante la gestación, el parto o la lactancia: “Encontramos que 5,2 de cada cien bebés de madres con VIH adquieren el virus y se debe reducir esa tasa”, afirmó Zala.

“Esto sucede porque no tenemos una adecuada cobertura de las mujeres embarazadas; la OMS dice que se deben realizar al menos cinco visitas y nosotros todavía tenemos mujeres que llegan al parto sin haber ido nunca al médico porque Argentina, si bien no es un país pobre, tiene una distribución muy desigual de la riqueza”, opinó Cahn.

Por su parte, Cassetti explicó que “no basta con pedir el test a la mujer embarazada, debemos también solicitarlo a las parejas y esto es muy difícil porque el hombre tiene menos predisposición a realizar exámenes”.

Pero más allá de los controles, Zala identificó a la falta de adherencia a los tratamientos como otra causa de la transmisión vertical: “Éste es un problema no sólo de las mujeres embarazadas, sino de toda la población. Sólo el 60% de quienes comienzan el tratamiento sostienen una carga viral indetectable, es decir, que lo realizan y funciona de manera adecuada, el otro 40% queda en el camino”, sostuvo.

Para 2020, los países de América Latina y el Caribe se comprometieron a aumentar al 90% la proporción de personas con VIH que conocen su diagnóstico, a incrementar al 90% aquellas bajo tratamiento antirretroviral, y a que el 90% bajo tratamiento tenga carga viral indetectable.

“No sólo Argentina sino todo el mundo se encuentra hoy lejos de estas metas, pero tenemos el compromiso de llegar y hemos aceptado el reto. Para ello tendremos que trabajar mucho e intensificar los esfuerzos, pero tenemos algunos ejemplos de zonas que lo han logrado, así que sabemos que es posible”, concluyó Zala.

Fuente: Telam