El furor por las compras “puerta a puerta” a través de internet parece haber encontrado un techo: registraron un pico de 142.757 operaciones en julio pasado y luego quedaron estancadas en un promedio de 120.000 al mes. El acumulado -desde que el régimen se puso en marcha en agosto de 2016- suma 1,5 millón de declaraciones juradas que involucran un total de 68,1 millones de dólares, según las estadísticas de la AFIP.
Las magnitudes en juego están muy lejos de representar una amenaza para la industria nacional, como alertaron en un primer momento algunas entidades del comercio. También porque el fenómeno quedó limitado a un perfil de consumidores acostumbrados a operar por internet, con objetivos de compra muy específicos, básicamente productos electrónicos.

Además, hubo muchas complicaciones de instrumentación que afectaron -por lo menos- a un tercio de los usuarios, que denunciaron esperas interminables en el Correo Argentino para retirar los productos que deberían haber recibido en la puerta de su casa. Esto operó como un factor adicional de desaliento que le puso un tope al crecimiento de este mercado.

En este sentido, los datos oficiales revelan que del 1,5 millón de compras, hubo casi 542.000 que tuvieron que concretarse en forma “presencial”, es decir, formando filas en las oficinas del Correo y la Aduana ubicadas en Retiro. Si bien es cierto que la mayoría logró recibir los paquetes en su casa, las quejas de ese medio millón tuvieron una fuerte repercusión.

También contribuyó al estancamiento de las compras la carga impositiva vigente. Así, ante el mencionado volumen de 68,1 millones de dólares, los compradores debieron ingresar al fisco 26,7 millones de dólares, que encarecieron el precio final de los bienes, restando atractivo a las ofertas. Los que buscaron sacar provecho del régimen con fines comerciales encontraron un margen muy acotado para el negocio. Los controles sobre cantidades y franquicias hicieron que muchos tiraran la toalla a poco de empezar.

La semana pasada, la AFIP anunció la primera modificación al esquema oficial (llamado de “Envíos postales”) con el fin de agilizar los trámites y lograr que aumente la proporción de personas que reciben la compra en su domicilio: unificó desde el 10 de octubre el pago del impuesto único aduanero y la tasa del correo. Así, lo que antes implicaba dos trámites separados ahora se puede pagar en un único VEP (volante electrónico de pago) que es posible cancelar por internet.

El próximo paso, según explicaron en la AFIP a Ámbito Financiero, es lograr que las grandes tiendas online (como AliBaba) envíen desde un primer momento al Correo Argentino y la AFIP el track de seguimiento de la venta, para identificar el producto y su valor real y así calcular la carga impositiva. Actualmente, cuando el track llega al Correo, se genera un aviso (por telegrama) al titular de la compra para que informe productos, cantidades y valor. Buena parte de las veces (un tercio, según la data oficial) la información no coincide y el usuario no tiene más alternativa que tener que ir a buscar el paquete personalmente.

El régimen actual “puerta a puerta” arrancó en agosto de 2016. Fue para reemplazar el sistema heredado del Gobierno anterior, que funcionaba en el marco del cepo cambiario, cuyo fin principal era desalentar el giro de divisas al exterior. Las colas y las complicaciones burocráticas se agilizaron, pero aún no desaparecieron.