Un estudio a cargo de una compañía automotriz investigó el comportamiento y las actividades dentro del vehículo a lo largo de la vida. ¿Cuántas veces los argentinos dicen “ya casi llegamos” cuando les preguntan “cuánto falta”?

Los autos son y no son meros instrumentos de transporte y traslado de personas y/o cosas de un lugar al otro. Son porque en efecto para eso se han concebido. Y no lo son porque reducirlos a esa función sería menospreciar su multidireccional impacto en la sociedad moderna. Las personas viven, comen, cantan, ríen, lloran, juegan, se recuperan, se impacientan, tienen sexo en el auto, espacio físico en el que invierten gran tiempo de su vida.

Los autos son más que motores y prestaciones, líneas y diseños, innovaciones y tecnologías, más que bienes de lujos y fuentes de ahorro. Son lugares donde la gente hace cosas y dedica horas hombres inmerso en su naturaleza. Citroën interpretó que para diseñar un auto, antes tenía que entender qué papel desempeña en la vida de las personas. En alianza con la agencia de estudio de mercado CSA Research, realizó una investigación que denominó “Nuestra vida en el auto”.

El relevamiento comprendió poblaciones de 500 personas mayores de catorce años en Argentina, Alemania, España, Francia, Italia, Polonia, Portugal y Reino Unido, entre julio y agosto del año pasado. El informe abarcó un amplio abanico de alternativas: desde el tiempo que pasan dentro del vehículo hasta cuántas veces dicen “ya casi llegamos”. El resultado permitió discriminar los cálculos en vida según la nacionalidad. Costumbres y hábitos, entonces, de los argentinos en los autos.

Cuatro años y tres meses pasa en promedio un argentino adentro del auto a lo largo de su vida: un año y ocho meses como pasajero, dos años y siete meses como conductor y dos años y nueve meses con familia o amigos.

Los argentinos que manejan casi todos los días agradecen o saludan a 6.194 personas en la calle. A lo largo de su vida, cantan en el auto unas 6.253 veces. Y lo usan como si fuese una extensión del baño: muchos argentinos se peinan, afeitan o maquillan 728 veces arriba del vehículo.

Comen y hacen migas 2.452 veces en su vida. Se ríen descontrolados 421 veces y lloran desconsolados otras 114. Utilizan al auto como espacio de relax para recuperar energías 2.585 oportunidades y se sorprenden de cosas extraordinarias un promedio de 459 veces en la vida.

Los argentinos viven experiencias intensas arriba del vehículo: juegan a algo 205 veces, se reconcilian en 88 ocasiones y responden con el artilugio “ya casi llegamos” 381 veces en su vida la pregunta de rigor “¿cuánto falta?”. Aunque si se trataran de experiencias intensas en el auto, el amor y el sexo son actos frecuentes en la vida de los argentinos. Se besan en 3.788 ocasiones y hacen el amor cuatro veces en la vida, al igual que los ingleses y los franceses pero mucho menos que los italianos, los más fogosos en el auto: tienen sexo ocho veces en su vida.

Fuente: Infobae