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Busca una solución superadora de los pañales para los astronautas. Y ofrece premios de US$ 30.000.

Entre los múltiples desafíos que deben resolverse en los viajes al espacio, el de cómo los astronautas puedan orinar y defecar tiene una solución satisfactoria pendiente. En la Estación Espacial Internacional hay un baño, pero durante los despegues, los regresos a la Tierra, en las caminatas espaciales y en otras ocasiones, los astronautas deben pasar muchas horas sin acceso a él. Por ahora, la solución son los pañales, pero esta opción está lejos de lo ideal para períodos de más de un día.

Por eso, en un llamativo intento de encontrar una solución superadora, la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA), lanzó el Space Poop Challenge (el desafío de la caca espacial), un desafío público en el que ofrece un premio en dinero a quien aporte el diseño de un dispositivo que permita a los astronautas permanecer limpios y cómodos varios días sin tener que ir al baño.

Según detalla la página web del desafío, lo buscado es un sistema para colocar dentro de los trajes espaciales que pueda recoger excrementos humanos por hasta 144 horas y que los mantenga lejos del cuerpo del viajero espacial sin que él deba usar sus manos. “El sistema debe operar en las condiciones del espacio, donde los líquidos, sólidos y gases flotan en la microgravedad y no actúan como suelen hacerlo en la Tierra –detalla la NASA–. Este sistema debería ayudar a que los astronautas permanezcan vivos y sanos por hasta sies días”.

El sistema de gestión de residuos dentro de los trajes sería beneficioso para los escenarios de contingencia o para cualquier tarea de larga duración, explica la agencia estadounidense.

Los sistemas propuestos deben ser capaces de gestionar los desechos fecales, urinarios y/o menstruales en un entorno presurizado durante seis días, “protegiendo al mismo tiempo la seguridad y la salud de los miembros de la tripulación”.

Lo ideal para la NASA es que las soluciones aportadas no requieran más de un año de prueba y puedan ponerse a funcionar en tres años. Sin embargo, de aparecer alguna innovación revolucionaria, la agencia considerará dedicar más tiempo a probarla e implementarla.

Quienes respondan al desafío podrán aspirar a alguno de los tres premios de 30.000 dólares cada uno que ofrece la agencia espacial estadounidense.

Fuente: Clarin