Casey Neistat, quien cuenta con más de 8 millones de suscriptores, dice que se volvió “imposible” que algunos videos obtengan ganancias monetarias pese a su gran popularidad

¿Qué significa que un video sea “apto para todo público”? Esa es la pregunta que está en el centro de un polémico debate entre celebridades de YouTube y la plataforma digital de videos.

La compañía de Google utiliza desde principios de año un algoritmo para filtrar videos con contenidos sobre drogas, discursos de odio, desnudez, lenguaje agresivo y sugerencias sexuales.

Lo puso en marcha tras recibir quejas por videos de contenido racista y otros incluso del autodenominado Estado Islámico.

El problema es que ese nuevo algoritmo determina el contenido al que la plataforma le bloquea los avisos de publicidad y por lo tanto no generan ingresos a sus creadores.

Pero hay quienes critican que esta política del gigante del streaming está teniendo consecuencias no deseadas y que la empresa está fallándoles a sus generadores de contenidos más populares.

Uno de ellos es el reconocido Casey Neistat, quien tiene más de ocho millones de suscriptores a su canal y el martes cargó contra YouTube.

La entrevista al presidente de Indonesia que subió Neistat a su canal fue bloqueada de avisos publicitarios, hasta que el vlogger apeló la decisión.

El vlogger argumentó, en un video subido a la plataforma que ya acumula casi dos millones de vistas, que la compañía estaba “haciendo imposible” que algunos videos obtengan ganancias por publicidad.

Uno de sus videos, una entrevista con el presidente de Indonesia, Joko Widodo, fue temporalmente “desmonetizado” la semana pasada. Pese a tener más de dos millones de vistas, Neistat no percibió ingresos ante la ausencia de avisos publicitarios impuesta por YouTube.

La compañía le respondió que estaba prestando atención a su queja. “Vimos el video de Casey y lo apreciamos a él y a la comunidad más amplia que está manifestando sus preocupaciones”, le dijo un vocero a la BBC. “Sabemos que han sido unos meses difíciles, y estamos trabajando duro para mejorar nuestros sistemas. Estamos progresando, pero sabemos que queda mucho por hacer”.

Neistat es considerado como uno de los principales defensores de YouTube e incluso fue contratado por el canal estadounidense CNN para crear contenido, según señaló Leo Kelion, editor de tecnología de la BBC.

Pero en el video del martes dijo sentirse obligado a hablar porque el nivel de disgusto entre algunos youtubers supone una “amenaza existencial para todo el negocio” de la compañía.

“La gente está… poniendo la misma cantidad de trabajo, de energía y de gastos en sus contenidos pero ahora les pagan solo una fracción de lo que ganaban antes”, señaló. “No hay respuestas en ningún lado, nadie te dice qué está pasando”, añadió.

YouTube comenzó a sacar los avisos de publicidad de algunos videos a principios de año luego de que varias marcas reconocidas suspendieran sus campañas en el sitio web porque sus avisos aparecieron en videos con contenido extremista.

Los videos que hablan de temas como el abuso sexual y el suicidio ahora no se consideran “aptos para todo público”, según el algoritmo de la plataforma.

Esto a pesar de que estos contenidos estén protagonizados por víctimas de violación o por personas que quieran crear conciencia sobre el suicidio.

Matan Uziel tiene un canal llamado Real Women, Real Stories (“Mujeres reales, historias reales”), que reúne testimonios de mujeres que han sufrido abusos físicos y psicológicos.

El canal pasó de ganar US$ 2000 al mes a recibir tan solo US$ 10 en ingresos en el mes de junio. Cuando Uziel preguntó la razón, YouTube le respondió que los temas que trataba no eran “amigables para publicidad”.

“Ahora tenemos unos 35 videos y más de 15 no tienen permitido mostrar anuncios”, le dijo Uziel a la BBC. “Nos quedamos sin ninguna fuente de ingresos y así no podemos hacer que más mujeres hablen públicamente de estos temas (…) Va a ser difícil”.

La youtuber Kaitlyn Pendleton produce videos de corte adolescente y tiene más de 25.000 seguidores en su canal. Se percató el mes pasado de que un video en el que hablaba sobre tener pensamientos suicidas y cómo conseguir ayuda no mostraba publicidad.

“Creo que fue porque tenía palabras como ‘suicidio’, entonces en lugar de fijarse si era un video que promovía el suicidio o que más bien hablaba de buscar ayuda, simplemente sacaron la publicidad. Y me parece muy desafortunado”, le dijo a la BBC.

“Espero que puedan crear algún tipo de algoritmo que determine qué videos sí pueden llevar avisos. Porque están desalentando a la gente a producir contenido que ayude a otros, porque hay quienes se mantienen con los videos que hacen”, dijo.

Es virtualmente imposible revisar manualmente todos los contenidos subidos a YouTube, una plataforma que cuenta con unos mil millones de usuarios en más de 88 países.

Pero la compañía señaló el 7 de septiembre que se puede seguir una serie de pasos si sus creadores creen que sus clips fueron juzgados injustamente.

“Para que los creadores entiendan cómo pueden hacer dinero con sus historias, tenemos un manual público que explica qué tipos de videos no tienen permitida la publicidad”.

“Si el creador cree que sus contenidos deberían monetizarse, también proveemos de un sencillo formulario en el que pueden apelar la decisión”, indicó el comunicado.

Fuente: BBC Mundo