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La Argentina está en el 25% de los países donde se otorgan menor cantidad de días ante el nacimiento de un hijo; Unicef y la OIT recomiendan cambiar la legislación.

Si Mariela Santa Rita, que acaba de ser mamá de Milena, viviera en Croacia, podría tomarse una licencia por maternidad de 54 semanas, y Ramiro, su marido, siete días laborales. Si vivieran en Francia serían 22 semanas para ella y un día para él. En Estados Unidos le tocarían 12 semanas, pero sin goce de sueldo, y a su marido, nada. Y si vivieran en Túnez serían un mes para ella y un día para él.

Pero como viven en la Argentina, Mariela pasará dos meses junto a su beba, ya que su licencia comenzó un mes antes del nacimiento. El papá se reservó las vacaciones para estar presente. Le parecían pocos los dos días que marca la ley.

Sin embargo, a pesar de las recomendaciones de organismos internacionales como Unicef o la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la necesidad de modificar la legislación y ampliar las licencias por maternidad y paternidad, ninguno de los 31 proyectos que hay en el Congreso logró convertirse en ley.

Hoy, la Argentina se encuentra entre el 25% de los países que menos licencias les otorgan a las madres. En un informe de la OIT nos ubicamos en el puesto 113 de entre 148 países analizados.

Pese a esto, el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, adelantó que la ampliación de las licencias no está en los planes a corto plazo: “Para la Argentina, hoy la prioridad es enfocarse más en la productividad. Es absolutamente necesario centrarnos en la producción, y más días de licencia producirían menos días de trabajo”, le dijo a la agencia Télam hace una semana.

Consultado por LA NACION, ratificó sus dichos y afirmó que se ampliarían las licencias para padres adoptantes y para familias que necesiten realizar un tratamiento de fertilidad.

Las palabras de Sabor despertaron la polémica. Tanto Unicef como la OIT insistieron recientemente en la necesidad de ampliar la licencia por maternidad a un mínimo de 14 semanas y a un óptimo de 18 semanas.

También se recomiendan medidas que tiendan a eliminar la discriminación de género en el ámbito laboral. Entre ellas, que los padres tengan al menos dos semanas tras el nacimiento y que se cree la figura de licencias familiares, que permita a los padres decidir quién de los dos se quedará al cuidado del bebe durante los meses siguientes a la licencia por maternidad y dentro del primer año de vida.

Aunque en el Ministerio de Trabajo se avanzó en un proyecto en este sentido, contemplando las licencias por paternidad y las licencias familiares, y en el Congreso hasta se creó una comisión bicameral para intentar consensuar y unificar los distintos proyectos, las declaraciones de Sabor provocaron incertidumbre.

Según confirmó el subsecretario de Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, José Anchorena, durante todo el año se trabajó junto a estos organismos internacionales en un proyecto para aggiornar la legislación argentina a la tendencia mundial.

La idea oficial es ampliar a 100 días las licencias pagas para madres y a dos semanas las de los padres. También se estudió la posibilidad de crear la figura de licencias familiares. “El establecimiento de la duración de las nuevas licencias se deberá definir en el debate legislativo. Hay que avanzar hacia una legislación moderna, adaptada a los tiempos y a las oportunidades laborales actuales, que logre un equilibrio entre la productividad y las medidas de cuidado y protección familiar. Pero hay que evitar que eso signifique una menor productividad”, dice Anchorena.

Presiones

“Existen muchas presiones por parte de las empresas para que no se amplíen las licencias. Pero está comprobado que una buena conciliación entre la vida productiva y reproductiva redunda en una mayor productividad”, asegura Gala Díaz Langou, coordinadora del Programa de Protección Social y Salud del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

“Los estudios en neurociencia hablan sobre la importancia de contar con los dos padres en la primera infancia. Durante los primeros meses de vida se desarrolla el 40% de los circuitos neuronales. Si un chico no recibe los cuidados que necesita en ese período, seguramente va a tener menor productividad en el futuro”, dice Díaz Langou.

Cippec ha trabajado junto a diversas organizaciones de la sociedad civil en impulsar cambios en la legislación laboral. Promueve licencias de entre 14 y 18 semanas para madres, que incluyan a las mujeres monotributistas y a las que trabajan en la informalidad, que son el 50% de las mujeres que trabajan. Para los padres pide una licencia de 30 días y propone licencias familiares de 60 días durante el primer año de vida para que se tome el padre o la madre para cuidar a su hijo. “Que cada familia decida cómo acomodarse”, dice Díaz Langou.

“Las normas laborales tienden a centrarse en demandas de tiempo de cuidado muy limitadas y relacionadas con la protección de la madre trabajadora en el período de gestación, alumbramiento, posparto y lactancia, y no necesariamente consideran las necesidades de los receptores del cuidado”, dice Carina Lupica, asesora del Observatorio de la Maternidad.

“El marco normativo actual tiene fuertes sesgos de género y fortalece la concepción tradicional de mujeres cuidadoras y hombres trabajadores ideales, sin obligaciones o deseos de involucrarse en las tareas familiares y del hogar”, concluye Lupica.

Unicef y la OIT lo recomiendan, pero el gobierno dice que no

Ezequiel Sabor, Viceministro de Trabajo

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“Para la Argentina, hoy la prioridad es enfocarse más en la productividad. Es necesario centrarnos en la producción, y más días de licencia producirían menos días de trabajo”.

Gala Díaz Langou, Coordinadora del programa de Salud del CIPPEC

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“Los estudios en neurociencia hablan sobre la importancia de contar con los dos padres en la primera infancia, cuando se desarrolla el 40% de los circuitos neuronales”.

Fuente: La Nación