La expresidenta no conocía la derrota como candidata. Había ganado en Santa Cruz y en la provincia de Buenos Aires.

La primera vez que Cristina Fernández de Kirchner se presentó a un cargo electivo, en 1989, ganó la elección y se convirtió en legisladora provincial de Santa Cruz. En 1994, ella y Néstor Kirchner, ya gobernador, ganaron cargos en la Asamblea Constituyente que reformó la Constitución. En 1995, Cristina llegó al Senado nacional, luego de otro triunfo electoral. Dos años más tarde ganó una diputación, siempre por Santa Cruz. En 2001 volvió a ganar una elección para volver al Senado y, en 2005, dio el salto a la provincia de Buenos Aires: ya con Néstor como presidente, derrotó a Hilda “Chiche” Duhalde y se convirtió en senadora bonaerense. En 2007 fue electa presidenta y cuatro años más tarde, fue reelecta. El 13 de agosto, Cristina ganó las PASO por 20.324 votos.

 

Cristina Kirchner nunca había perdido una elección. Lo más parecido a eso fueron las contiendas electorales legislativas de 2009 y 2013, en la provincia. En 2009, Néstor Kirchner fue candidato a diputado por Buenos Aires y perdió “por dos puntitos” contra Francisco De Narváez y Felipe Solá. En 2013, Cristina ungió al intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, a lo alto de la boleta del Frente para la Victoria y se puso la campaña electoral al hombro, pero perdió con Sergio Massa y su incipiente Frente Renovador.

 

Cristina fue la principal arquitecta de la elección del Frente para la Victoria de 2015, que llevó a Daniel Scioli como candidato a presidente. Definió al candidato a vicepresidente, Carlos Zannini, y la interna por la gobernación de Buenos Aires, que terminó con la fórmula Aníbal Fernández-Martín Sabbatella. Sus candidatos perdieron.

Cristina llegará ahora al Senado por la minoría. La esperará el Justicialismo, con Miguel Ángel Pichetto a la cabeza, deseoso de reorganizar el partido. Será la primera vez que tenga que negociar como derrotada.