Si la presencia de una mantita en el kit de bienvenida en el avión no levantaba sospechas, el pasajero pronto se dará cuenta de que la temperatura de la cabina nunca será excesiva, aún a pesar de que el piloto puede regularla.

No importa cuánto se quejen los pasajeros por el frío, la tripulación jamás dará el brazo a torcer porque un ambiente controlado tanto en presión como en temperatura es el único modo de prevenir desmayos en masa, de acuerdo con la ASTM.

La organización en cuestión evaluó los materiales y las condiciones del ambiente adentro de un avión durante un vuelo de larga distancia con el dato inicial de que se registran entre un 15 y 22 por ciento de casos de síncopes (o sea, desmayos).

Aunque el piloto pueda regular la temperatura hasta los 28 grados, la marca nunca pasará los 22 o 23 porque “existe evidencia de que la presión y temperatura de la cabina pueden contribuir a que sucedan síncopes”, escribieron.

“El riesgo de síncope parece mayor a bordo de un avión que en la tierra”, concluyeron los investigadores.

Así, la única opción viable para no pasarla muy mal durante 14 horas pareciera ser llevar un buzo, saco y gorro para la travesía.

fuente:minuto uno