Luego del Pokemon Go, llega un nuevo juego viral. Se trata del fidget spinner, un juguete de plástico o metal que se debe rotar sobre tres ejes, cabe fácilmente en la palma de la mano y se debe girar con los dedos. Aunque ya hay algunos que superan los niveles estándar y hasta pueden hacer movimientos impensados.

La creadora del spinner es la ingeniera Catherine Hettinger, que lo inventó a principios de los 90 con el objetivo de entretener a su hija. Y de acuerdo a ese antecedente, hoy suele afirmarse que este juguete es una herramienta capaz de mejorar la concentración: hasta se lo recomienda para los niños que sufren Síndrome de Déficit de Atención.

Algunos trucos que normalmente se pueden realizar van desde pasárselo de una mano a otra sin que deje de girar o mantenerlo en equilibrio sobre un solo dedo. También hacerlo girar sobre otro spinner, o encima de la nariz, piruetas que provocan que este juguete cumpla una función distendida y relajante desde el punto de vista sensaorial.

La “fiebre del spinner”, como todo nuevo surgimiento también tiene firmes detractores. Los especialistas aseguran que, aunque los beneficios de este juguete contra el estrés y la ansiedad pueden ser reales, no superan a los que puede generar una actividad física o recreativa. También, hay quienes piensan que, de pasar mucho tiempo jugando, no beneficiaría a la concentración sino que provocaría el efecto contrario.

Aún no se presentaron estudios que puedan afirmar o negar un beneficio para los déficits de atención, la salud mental y las habilidades congitivas de las personas. En Estados Unidos, Francia e Inglaterra, fueron terminantes: los prohibieron en las escuelas y los chicos lo tienen prohibido incluso en los recreos.