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Miguel Quiroga afirmó que saldría desde Cobijo, más cerca del destino, y no desde Santa Cruz de la Sierra. Continúan las investigaciones por la falta de combustible.

El vuelo 2933 de LAMIA que se estrelló el martes y causó la muerte de 71 personas había informado un plan de vuelo distinto al que finalmente realizó y por el cual se habría quedado sin combustible, la principal hipótesis sobre el accidente.

Según consigna el periódico El Tiempo, el piloto Miguel Quiroga informó que partiría desde la localidad de Cobija, en Bolivia, con dirección a Rionegro, en Colombia, cuando en realidad lo hizo desde Santa Cruz de la Sierra.

En línea roja, la ruta Santa Cruz-Medellín que intentó realizar el piloto Miguel Quiroga. En verde, la que informó a Colombia, según el secretario de seguridad de la Aeronáutica Civil

La información fue provista por Freddy Augusto Bonilla Herrera, secretario de Seguridad de la Aeronáutica Civil de Colombia, en una entrevista con El Tiempo.

La ruta informada a las autoridades no presentaba problemas de autonomía para la aeronave, a diferencia de la realmente encarada por Quiroga.

“A la Aerocivil, la aerolínea le entrega una autorización de salida, avalada por la autoridad boliviana, desde la localidad de Cobija y con destino Rionegro. Nos enteramos de que en realidad venía de Santa Cruz cuando ya el avión estaba en el espacio aéreo colombiano“, explicó Bonilla Herrera.

El secretario recordó que las investigaciones siguen en curso y aún deben determinar por qué el avión no tenía combustible al momento del accidente.

También explicó que por normas internacionales se debe contar con combustible para 30 minutos más de vuelo que el requerido, ya que es “muy frecuente” que los aviones se queden dando vueltas sobre un aeropuerto a la espera de un permiso para aterrizar en medio del intenso tráfico aéreo.

“(El piloto) hace contacto a las 9 y 41 p. m. y se accidenta a las 9 y 57. Son 16 minutos. Si a eso le restamos los 7 minutos desde que se declara en emergencia hasta que se accidenta, estuvo 11 minutos en aproximación”, explica Bonilla Herrera.

“Ese tiempo es poco. En Bogotá hay momentos en los que tenemos que mantener aeronaves por 20 minutos mientras evacuamos el tráfico”, concluyó.

Fuente: Infobae