La carrera de la universidad regional duplicó la cantidad de aprobados respecto a 2015 y supera, por mucho, a otras casas de estudio con porcentajes muy bajos. En otras facultades aún mantienen el examen de admisión, con recursos de amparo porque desde el año pasado la ley establece el ingreso irrestricto.

Pese al conflicto de las últimas semanas, en la carrera de Medicina de la Unne no sólo este año se duplicó la cantidad de aprobados, sino que el número supera por mucho a lo que registran en otras casas de estudio del país. Las demás facultades tienen altos porcentajes de inscriptos que quedaron afuera y también atraviesan conflictos judiciales luego de la implementación del ingreso irrestricto.

Las últimas semanas fueron bastante agitadas en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), a causa de las quejas por parte de los ingresantes sobre la nueva modalidad de ingreso a la carrera. Marchas, carteles y cortes de calle fueron alguna de las medidas tomadas por los estudiantes, e incluso requirió la participación de Gendarmería en una situación confusa que no pasó a mayores.

Con el cambio en la Ley de Educación Superior que establece ahora el ingreso irrestricto para cualquier tipo de estudio de dicho nivel, este año se implementó en Medicina una materia introductoria: “Medicina, Hombre y Sociedad”. Todos los inscriptos pueden cursarla, y su regularización es obligatoria para poder seguir en la carrera y hacer las asignaturas del segundo semestre.

Sin embargo la queja de los alumnos fue porque existieron lo que suponen “criterios subjetivos” para la calificación de los parciales y trabajos, lo que llevó a que muchos queden afuera de la carrera por esto. También uno de los pedidos era que la cátedra pueda ser regularizada con 60 puntos, como cualquier materia, y no con 80 como se exigía.

En números concretos, según indicaron desde la Facultad, este año se inscribieron 1.499 estudiantes, entre ingresantes y recursantes, y unos 461 lograron la regularización.

Vale destacar que de ese número inicial alrededor de 500 quedaron afuera por no realizar los trabajos solicitados por la carrera o motivos varios, según había explicado el decano Omar Larroza.

La cifra duplica la cantidad de aspirantes aprobados respecto a 2015, cuando pudieron entrar unos 189 aspirantes. En tanto en 2014 habían sido unos 150, siempre teniendo en cuenta que estos datos fueron brindados por Larroza.

El panorama es alentador en comparación con años anteriores, y también a diferencia de lo que pasa en las carreras de Medicina de otras universidades argentinas. Los porcentajes de ingresos en algunas casas de estudio no llegan ni al 5%, y al mismo tiempo están en conflicto por los cambios legales, ya que en esos casos se sigue aplicando el examen de ingreso.

En la Universidad Nacional de Cuyo de 1.540 aspirantes solamente 95 aprobaron el examen de ingreso, con lo cual quedó afuera casi el 94% de los inscriptos. El mismo panorama se dio en la Universidad Nacional de Santiago del Estero, donde se inscribieron 444 alumnos, se presentaron 383 y apenas aprobaron 10, el 2,6%.

El problema radica en los exámenes de ingreso, que son ilegales desde octubre del año pasado, cuando se implementó en uno de los artículos de la ley el ingreso irrestricto. La Facultad de Medicina de la Unne acató la reforma (con algunos inconvenientes), pero en otras casas de estudio apelaron a este fallo, y por ello siguen con las pruebas.
La Universidad de La Matanza, por ejemplo, presentó un recurso de amparo para no aplicar este artículo, y la Justicia falló a su favor por considerar que la norma avanza sobre la “autonomía universitaria”.

Por su parte, los ingresantes de la Universidad de Tucumán también buscaron por ese medio evitar el examen de ingreso, apelando a su ilegalidad, pero finalmente el mismo tuvo lugar por determinación de un juez federal.

Fuente: El Litoral